Breve Reseña Histórica de la Escuela para el Diaconado Permanente

Nuestra Escuela tiene su origen en el corazón de nuestros pastores, quienes en el año 1967 solicitaron a la Santa Sede la restitución del Diaconado Permanente para Chile. Esta solicitud fue acogida favorablemente el 5 de diciembre de 1967. Desde entonces, la historia del Diaconado en nuestra Arquidiócesis ha sido tejida en torno a la oración y al esfuerzo de muchos colaboradores que han puesto sus capacidades al servicio de la Iglesia.

En sus albores la tarea de formar a futuros Diáconos Permanentes estuvo a cargo de Monseñor Fernando Ariztía. Le acompañaron en esta obra algunos presbíteros como el P. Mauricio Hourton, Monseñor Jara, Monseñor Piñera y el P. Jorge Hourton, quien sería ordenado obispo en 1969.

El P. Jorge Hourton junto al Diácono Sergio Meneses como coordinador y al Diácono Sergio Pericó, como ecónomo, convocaron a quienes se sentían llamados a formarse en el camino al Diaconado Permanente para asistir a los cursos impartidos en CONFERRE y posteriormente al curso de Pastoral Superior en el Instituto de Catequesis.

Algunos se prepararon en el curso de Teología para Laicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.  Habiendo finalizado el programa de estudios, los candidatos cursaban algunos ramos asociados al diaconado, como Teología del Diaconado y Derecho Canónico.

Monseñor Raúl Silva Henríquez encomendó la tarea de acompañar a los futuros Diáconos Permanente al Presbítero Roberto Bolton, quien fue sucedido por el Presbítero Jorge Hourton, con el especial encargo de formar una Escuela para el Diaconado Permanente.

Entre los primeros Diáconos Permanentes ordenados, cabe mencionar a Don Jorge Escobar, Don Oscar Eissman, Don Ricardo Concha, Don José Donoso, Don Norberto Ahumada, Don Ricardo Vargas y Don Roberto Leyton.

El P. Jorge Hourton terminó su periodo con el importante escrito “Teología del Diaconado”.

En 1982, la Conferencia Episcopal de Chile publicó las primeras Orientaciones para el Diaconado Permanente en Chile”.

Con la llegada de Monseñor Carlos Oviedo Cavada como Arzobispo de Santiago, se nombró inicialmente al Presbítero Rodrigo Polanco como encargado de la formación de los Diáconos, se redactó un primer plan de estudios y se organizó lo que posteriormente sería la Escuela para el Diaconado Permanente.

En marzo de 1994 se inauguró la Escuela para el Diaconado Permanente en calle Erasmo Escala N°1822, segundo piso. En ese tiempo, se contó con el profesor del Seminario Pontificio Mayor de Santiago, Presbítero Pedro Domínguez, como asesor eclesiástico.

Posteriormente, al asumir como Rector Monseñor Cristian Caro Cordero, en ese entonces Obispo Auxiliar de Santiago, se organizaron los equipos de coordinación del Diaconado Permanente y los equipos de discernimiento; también se dotó a la Escuela de un cuerpo docente.

Al asumir como Arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Cristián Caro Cordero, fue designado Rector el Pbro. Pedro Pablo Garín Muñoz.

El Pbro. Rafael Hernández fue nombrado Vicario Episcopal para el Diaconado Permanente, y desempeñó esta función hasta la creación de la Vicaría para el Clero a fines del año 2011. Entonces la Escuela pasó a depender de dicha Vicaría.

En 2012 fue nombrado Rector el Pbro. Aldo Coda Salgado y en marzo de 2020 asumió la Rectoría el Pbro. Javier Vergara Nadal.

En la actualidad, nuestra Escuela para el Diaconado Permanente, está ubicada en Catedral N°1063, y ocupa las dependencias del segundo y cuarto piso.

El itinerario ha sido exigente y muchos han contribuido con generosidad para que el Diaconado Permanente, que es fruto de la acción del Espíritu Santo, pueda tener una sólida  presencia y ser fecundo  en la Iglesia de Santiago.

Fuente: Diácono Francisco Antonio Arce González

 

Nuestro Patrono San Lorenzo, Diácono y Mártir

Su nombre significa: «coronado de laurel». Los datos acerca de nuestro santo nos han sido transmitidos por los padres de la Iglesia San Agustín y San Ambrosio.

Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, uno de los siete hombres de confianza del Papa Sixto II, quien le nombró administrador de los bienes de la Iglesia y (distribución) distribuidor de las ayudas a los pobres y necesitados. Corría el año 258; el emperador romano Valeriano publicó un decreto en el cual ordenaba la persecución de los cristianos condenándolos a muerte. El 6 de agosto, mientras el Papa Sixto II celebraba Misa en un cementerio de Roma, fue asesinado junto a cuatro de sus diáconos por las huestes del emperador.

Cuatro días después fue asesinado el diácono Lorenzo. Se debe destacar que le molestaban y asediaban para que entregara los bienes y tesoros de la Iglesia. Pidió tres días de tiempo para poderlos recoger; reunió entonces a un gran número de pobres, huérfanos y necesitados y los presentó al tirano como depositarios de dichos bienes.

Lorenzo fue brutalmente torturado y asado en una parrilla.  Cuenta la tradición que en medio del martirio dirigiéndose a sus verdugos les dijo: «Podéis darme la vuelta, que por este lado ya estoy asado.»

La iconografía lo representa con la palma del martirio en la mano y (también aparece) con una parrilla, instrumento propio de su martirio.

Muchas investigaciones aseveran que San Lorenzo era español. También parece cierto que nació en Huesca y que fueron sus padres Orencio y Prudencia. Por este motivo es también patrono de esta ciudad.

El Poeta Prudencio dice que el martirio de San Lorenzo (sirvió de mucho para) contribuyó mucho a la conversión de Roma, porque a la vista del valor y tenacidad de este gran hombre (hizo que se convirtieran) varios senadores se convirtieron y desde ese día la idolatría empezó a disminuir en la ciudad.

Afirma San Agustín que Dios obró muchos milagros en Roma en favor de los que se encomendaban a nuestro santo. También dice que el gran deseo que tenía San Lorenzo de unirse a Cristo, le hizo olvidar las exigencias de la tortura. Fue sepultado en el cementerio de Ciriaca, en Agro Verano, sobre la Vía Tiburtina.

Este santo ha sido, desde el siglo IV, uno de los mártires más venerados y su nombre aparece en el canon de la misa.

El Papa mandó construirle una gran basílica en la ciudad, siendo la Basílica de San Lorenzo la quinta en importancia en la Ciudad Eterna. Son muchas también las iglesias y catedrales en el mundo dedicadas a nuestro santo; y muchos los pueblos y ciudades que lo tienen como patrono.